Sexting y salud sexual

El fenómeno del sexting es relativamente reciente. Las investigaciones sobre el tema tratan de dilucidar si se está convirtiendo en una conducta sexual establecida, y si su práctica está asociada a conductas de riesgo y problemas psicológicos.

El universo digital ha abierto una puerta a nuestra intimidad difícil de guardar. En el mundo se envían cada día millones de mensajes a través de SMS, Whatsapps, redes sociales, cámaras web… y muchos de esos mensajes muestran sexo explícito. El contacto inmediato supone un notable refuerzo que nos puede hacer dependientes, ya que es muy sencillo conseguir una respuesta rápida a nuestros mensajes. En este escenario se desarrolla el fenómeno del “Sexting”.

sexting

En un reciente estudio de la Universidad de Michigan, en el que se investiga este fenómeno, se concluye que este comportamiento es muy común. Entrevistaron a 3.447 personas de 18 a 24 años y encontraron que casi la mitad de personas encuestadas enviaban o recibían “sexts”, – denominación de los contenidos del sexting-. En España no tenemos datos al respecto, pero considerando que somos el tercer país del mundo en número de teléfonos inteligentes –lo que facilita enormemente el envío y difusión de estos ficheros-.

En el estudio citado, se comprobó que la mayoría de personas que habían enviado “sexts” también los recibía, lo cual sugiere que el sexting suele ser recíproco y muy probablemente se da entre parejas románticas.  

La investigación es realmente novedosa al relacionar conducta y “sexting”. El aspecto más interesante, es que los investigadores comprobaron que la práctica del “sexting” no iba asociada a conductas sexuales de riesgo; ni a problemas psicológicos; ya que los que lo practican no mostraron mayor grado de depresión, ansiedad o baja autoestima. Los datos nos hacen reflexionar y considerar en qué medida el “sexting” es una conducta más común de lo que públicamente estamos dispuestos a aceptar. Aunque éstas conclusiones no parecen estar en consonancia con la visión social predominante, que considera muy inadecuada la práctica del “sexting”.

Por otro lado, la cuestión no es tan simple como parece, en población más joven, de 12 a 18 años, sí se encontraron correlaciones estadísticamente significativas entre el “sexting” y el consumo de drogas y los problemas de conducta. Según refiere un estudio publicado en American Journal of Sexuality Education. Estos datos no contradicen el estudio anterior, ya que los autores de la Universidad de Michigan señalan que la mayoría de las historias negativas asociadas al “sexting”, se daban entre preadolescentes y adolescentes. Estos estudios pueden ayudar a entender cómo influye la tecnología en nuestra conducta sexual y las diferencias entre grupos según las edades.

Teniendo en cuenta que los preadolescentes y adolescentes pueden considerarse una población de riesgo hay que prestarles especial atención, ya que son los grandes conocedores de los medios digitales, y también los más vulnerables. Los profesionales insistimos en la importancia de una buena educación sexual, que deguia sextingbe incluir los riesgos del sexting para ayudar a evitar las repercusiones psicosexuales  y legales que puedan derivarse de ese comportamiento en los más jóvenes.

Por otro lado, los padres, madres y/o cuidadores deben estar informados y prestar atención al tema. En Internet hay páginas muy útiles que pueden ayudarles a informarse bien, como www.pantallasamigas.​net , donde pueden encontrar esta interesante guía sobre sexting. www.sexting.e​s/guia-sexting-adole​scentes.html
En cuanto a los adultos interesados en esta práctica, decirles que aunque no se considere una conducta de riesgo, hay que tener claro que nunca se sabe dónde van ir a parar esas imágenes, por lo que tenemos que ser conscientes de las consecuencias de nuestros actos. Para algunas personas esto puede no tener ninguna importancia y para otros puede ser bastante incómodo. Por tanto, si se quiere practicar “sexting”, hay que hacerlo teniendo en cuenta que puede salir a la luz y circular por el universo digital.

Por otro lado, esta moda puede significar un cambio en las costumbres sexuales y en la medida que vayan apareciendo más imágenes y textos de este tipo, pueden ir teniendo menor impacto. Hace años ver a una pareja besándose en el parque era considerado absolutamente escandaloso, todavía lo es hoy en algunos países, mientras que en nuestros parques abundan esas escenas. Quizá pasé lo mismo con el “sexting”, y poco a poco vayan saliendo a la luz vivencias sexuales que actualmente se encuadran en la esfera íntima. Si nos paramos a pensar, no se entiende que exponer esas manifestaciones sea tan censurado y considerado tabú, salvo por su asociación con el pecado y con la visión tan negativa de la sexualidad que eso conlleva. Para algunas personas no resultan tan chocantes esas imágenes sexuales, al fin y al cabo es una conducta gozosa, dónde la gente disfruta.

¿Qué opinas del “sexting”?  ¿Lo has practicado alguna vez?

MARIA PEREZ CONCHILLO