Pasión por los besos

Los besos, un día fruta ansiada prohibida, están quedando en un segundo plano en nuestra sexualidad. ¿Acaso la rutina está debilitando la pasión?

besos

«Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.»

Rimas. XXIII. G. A. Becquer

«Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.»

  Rayuela. Cap.7. J. Cortázar

Ciertamente, hay muchas formas de besar. Los labios pueden recorrer cada parte del cuerpo, pero hoy día internacional del beso nos vamos a centrar en el beso en la boca, en ese beso tan celebrado por poetas y artistas.

Investigadores alemanes han encontrado que las personas que besan a sus parejas antes de ir a trabajar tienen mejor salud, mejor rendimiento laboral, menos accidentes de tráfico y  mayor longevidad, esto lo explicaban porque quien empieza con un beso en la boca por la mañana, denota una actitud más positiva ante la vida.

Los labios cuentan con infinidad de terminaciones nerviosas que los convierten en una zona muy sensible. Su componente erótico es indiscutible; si sabes estimularlos por medio de los besos puedes sorprendente de las sensaciones que suscitan. El cerebro libera oxitocina y adrenalina, nuestro ritmo cardíaco se acelera y nos llenamos de afectividad y ternura. Besar es, sin lugar a dudas, uno de los grandes placeres. Para nuestros abuelos era complicado disfrutarlo; en público se consideraba obsceno y pecaminoso, y por ello, los reservaban para la intimidad. En la actualidad, se han superado los yugos, y besar es tan natural como beber. Quizá este hecho también repercuta en que, cada vez más, tendemos a infravalorar el contacto de un beso; se convierte en rutina o en un mero trámite para el coito. Algunas personas sienten incluso que todo beso es un intento por recuperar un beso pasado, el primero, cuando era más intensa la pasión. Deberíamos hacer de nuestra vida algo especial a cada segundo, y tratar a nuestros besos como el último. No olvidemos la pasión y el afecto que estos encierran.

Las personas que saben jugar con labios y dominan el arte del beso, son capaces de transmitir maravillosamente sensualidad, excitación y pasión. Besos que comienzan suavemente como pidiendo permiso, en un acercamiento y retirada que apenas roza los labios y que van despertando el anhelo de fusión. Besos que se inician en la mejilla, las sienes, el cuello o los lóbulos de las orejas. Besos que atienden únicamente a esa especie de danza que surge con el placer del contacto. Besos de pasión, que tocan las fibras eróticas más profundas, incitando al placer y moviendo la excitación y el deseo. Besos, en definitiva, que fluyen en armonía. Así, muchos quedan guardados en el precioso cajón de los recuerdos.

¿Qué lugar ocupan los besos en tu vida amorosa? ¿Recuerdas algún beso en particular? ¿Cuál es el mejor beso que te han dado?