
15/VII/1954 – 31/XII/2010
Queridos amigos:
Mis hijos, nuestra familia, el equipo del Instituto Espill y todos nuestros amigos estamos desolados por la muerte de Juanjo. Un ictus el día 28 de diciembre le postró el tiempo suficiente para que nos pudiéramos despedir de él. Para nosotros va a ser muy duro acostumbrarnos a estar sin él, era el amor de mi vida y sus hijos lo adoraban. Una pérdida tan repentina en un hombre tan sano y feliz nos resulta inexplicable, pero la Parca no atiende a razones y corta los hilos cuando llega el momento.
Mis hijos y yo hemos sido muy felices con él, hemos disfrutado mucho de su compañía. Los que le conocéis sabéis de su semblante afable y sonriente, y de su cálida mano que siempre acogía. Juanjo era, como dice el poeta, “en el buen sentido de la palabra, bueno”, y eso es lo mejor que se puede decir de un hombre. Además era un grandísimo profesional de reconocido prestigio y la sexología mundial llora con nosotros su pérdida. Ha sido un privilegio compartir la vida con él. Nos ha dado tanto amor y alegría.
Para su último viaje le vestimos con la chaqueta que llevó en la inauguración del XIII Congreso Mundial de Sexología y con el pantalón de la clausura del XV CLASES (Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual). La medalla de la Academia Internacional de Sexología Médica y la insignia de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual lucían en su pecho, como en tantos actos felices. Las flores de su familia, amigos y compañeros le arropaban: de la FEES (Federación Española de Sociedades de Sexología); de la Asociación Española de Especialistas de Sexología, a su presidente de honor; del Instituto Espill, a su “gran maestro”…
Se ha ido en paz un hombre bueno, generoso, noble y leal, pero siempre vivirá en nuestro corazón. Juanjo era una persona muy querida y estamos abrumados y muy agradecidos por las numerosas muestras de condolencia. Hemos descubierto el poder de sentirnos consolados por tantas manifestaciones de cariño y aprecio. Queremos que esta cadena de amor perdure entre todos nosotros.
Disfrutad cada día, cada momento; no dejéis guardado un te quiero, ni una sonrisa. Afortunadamente hemos tenido el privilegio de poder compartir su amor hasta el último momento. Nosotros estábamos en paz con él y él lo estaba con nosotros; eso nos produce un gran consuelo. Consuelo que queremos transmitir a todos los que lloráis su pérdida. Él quiere, lo sabemos, que seamos muy felices y le recordemos con el cariño y la alegría que él siempre nos ha regalado.
Carpe diem
María Pérez Conchillo, Pepe Borrás Pérez y Víctor Borrás Pérez.